The Christian Post
Thu, Oct. 11 2012 01:46 PM

Evitando al enemigo experto para distraernos

By Joyce Meyer | Columnista Invitada de Christian Post
Joyce Meyer

La parábola del sembrador en la Biblia, habla de las distintas clases de terrenos en los que calló la semilla. Cuando el sembrador salió a sembrarla. Uno de esos tipos de terreno fue entre los espinos.

Marcos 4: 7 dice: “Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron, de modo que no dio fruto.”

Me gusta como lo explica la versión amplificada. Primero nos dice que la semilla era la misma en dondequiera que el sembrador la esparcía. Eso es importante recordar: Dios nunca cambia. Su palabra nunca cambia. Su amor por nosotros es el mismo ahora como siempre lo ha sido.

El versículo 19 describe a los espinos, entre otras cosas, como “las preocupaciones de esta vida y otra versión dice: los afanes de este siglo.” Dice que estas cosas “entran hasta ahogar la palabra, de modo que ésta no llega a dar fruto.”

La vida diaria está llena de oportunidades para distraernos. Nuestras posesiones…entretenimiento…preocupaciones, ansiedades y hasta el deseo ir en búsqueda de cosas, algunas buenas y otras no tan buenas, pueden mantener nuestra mente y corazón en un torbellino de actividades. Estamos viviendo en una era de tanta tecnología personal; hay tantos artefactos electrónicos que pueden hacer casi todo lo que necesitamos. En otros tiempos, solía escribir una carta y podía tomar meses en llegar a su destinatario. Hoy en día, puede hablar con alguien que está al otro lado del mundo y pareciera como si estuvieran en la habitación de enseguida.

No estoy diciendo que algunas de estas cosas sean malas necesariamente…solo distracciones… que pueden mantenernos preocupados o robar nuestro enfoque. Ese es el plan del enemigo. Satanás es experto para distraernos. Él siempre está trabajando para mantenernos fuera del camino en nuestro andar con Dios. Una de las maneras en las que lo hace es a través de la distracción. Si puede mantener nuestra atención en otra cosa…quizás en nuestros defectos o preocupaciones acerca de nuestros problemas o en las acciones de otros, él nos puede mantener desenfocados y sin darnos cuenta de lo que es importante o correcto.

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Yo pasé la mayoría de mis primeros años de mi caminar con Dios enfocada en lo que estaba mal conmigo. La mayoría de nosotros probablemente hacemos esto, esperando cambiarnos a nosotros mismos. Pero recuerde, esa es la meta del enemigo. Hoy en día, yo me enfoco en la fe…en amar a Dios…en ser buena con las personas. Todavía cometo errores de vez en cuando, pero cuando lo hago, pido perdón, lo olvido y me enfoco en hacer lo correcto.

Le quiero animar hoy. Enfóquese. No se distraiga por sus errores. ¿Qué está haciendo bien? No se enfoque en lo que está mal en el mundo. Enfóquese en lo bueno. No se enfoque en lo perdido…ponga atención a lo que queda, lo que sí tiene. En otras palabras, no se enfoque en lo que el enemigo está haciendo, pero ponga su mirada en Dios; ¡Él está haciendo mucho bien!

Ahora bien, no estoy diciendo que vaya y entierre su cabeza en la arena. Lo que le estoy diciendo es que ponga su mirada en Dios. Siempre habrá algo por lo cual preocuparse o enojarse. Las cosas pasan. Pero es una perdida de tiempo tratar de hacer algo que usted no puede hacer. Cada día es un regalo de Dios. Aprenda a enfocarse en el dador y ¡disfrute su regalo!

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